De noche tus ojos se pierden
Para unir al deseo el despertar.
PAUL ÉLUARD
Para unir al deseo el despertar.
PAUL ÉLUARD
MATERIA
Armas osadas agolpan contra mí
piedras de heno evadidas
desde aquella primera mañana
de aquel robusto atardecer.
Se esquinan las luces y la brisa,
las cruces y una esquina donde afila
un hondo espacio
donde abre sus ojos.
Vuelan (ya) incesantes
las palabras invertidas
por haber de su alma invertido
orden, deber y latido.
No creo que vivir sea vida,
ni que existan plantas de oro ni versos sordos
al unísono,
no creo en la saliva negra de la noche,
ni en la respiración de tanto silencio,
no creo en márgenes decapitados
por locuras invisibles
que expresan con témpanos
angustias que habitan
las alcobas de mis manos.
piedras de heno evadidas
desde aquella primera mañana
de aquel robusto atardecer.
Se esquinan las luces y la brisa,
las cruces y una esquina donde afila
un hondo espacio
donde abre sus ojos.
Vuelan (ya) incesantes
las palabras invertidas
por haber de su alma invertido
orden, deber y latido.
No creo que vivir sea vida,
ni que existan plantas de oro ni versos sordos
al unísono,
no creo en la saliva negra de la noche,
ni en la respiración de tanto silencio,
no creo en márgenes decapitados
por locuras invisibles
que expresan con témpanos
angustias que habitan
las alcobas de mis manos.