10 julio 2010

CONVENCIDOS DE PODER

La selección española de fútbol ha conseguido convertir el pronóstico en realidad. Su afición reconocía la calidad de su plantel y los medios de comunicación también. Sin embargo, estos últimos, antes y durante la celebración de otros eventos deportivos, desafinaban con parecidos adjetivos a los que ahora acompañan a los Xavi, Puyol, Casillas y compañía. No en vano, a quienes siguen y convencen los públicos es a los medios de comunicación, incluso más que a cualquier deportista.


España, a un día vista de disputar su primera final de un campeonato del mundo de fútbol, ya ha dejado resuelta la duda de saber si realmente algún día aquellos periodistas tendrían razón. Existe un componente invisible, también reconocido por todos, que los disfraza de una casi invencibilidad capaz de alejar a sus rivales de sus objetivos principales: el convencimiento de poder, y no del poder como ocurre en la actualidad a la muchedumbre política del planeta. El discurso, sencillo y asentado sobre el respeto y la educación, tanto de jugadores como su entrenador, les granjea de forma inconsciente un arma adicional que es el reconocimiento de sus rivales. No creo que exista otra fórmula más elegante de imponerse en una práctica deportiva que la de levantar los brazos sólo una vez. Cacarear excelencias -y más cuando son propias- es una tarea sin identidad ni servicio.

Afortunadamente para el deporte, desde los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, ha crecido una generación en donde, salvo excepciones, prima lo deportivo por encima de lo individual y lo hace en forma de halo que, visible para las mayorías, es aún más beneficioso para quien goza de la fortuna y la capacidad de conseguir sus objetivos. Como España. Y aunque Holanda pueda realmente imponerse en la final de Johannesburgo, la selección española disfruta ya de la exclusividad de poder compartir un olimpo imaginario donde encontrar a personajes como Rafael Nadal, Pau Gasol o Jorge Lorenzo. Ganar no es capricho sino consecuencia, y la forma de ganar no es sino una variante más del pensamiento humano.

IMAGEN : www.elmundo.es

PRESENTE

En las calles, observo a personas que caminan con determinación y conversan con ánimo renovado. Apariencia, al menos. En las esquinas, apare...