Pensaba uno de sus entrenadores que a Xavi, uno de los capitanes del FC Barcelona, le faltaba genio y carisma para ser el líder que el equipo necesitaba. Es justo decir que aquel mister confió ciegamente en sus posibilidades, que le alineó de forma permanente y que fue un ejemplo vivo de elegancia, deportividad, educación e inteligencia. Hablo de Frank Rijkaard que junto a Eusebio Sacristán formarían (2003 - 2008) un dúo técnico que conquistó dos Ligas y una Champions League [París, 17 Mayo 2006] para el Barça con un fútbol difícilmente olvidable para la historia. Además, exhibieron un juego basado en innovaciones técnicas y tácticas que desarmaron al fútbol de los contrarios y que, sería justo no olvidar, no fue sino la continuación de tiempos pasados y el germen de la puesta en escena del actual trabajo de Pep Guardiola. Pero volviendo a Xavi, éste debe haber aprendido (para Rijkaard y Eusebio).
En una rueda de prensa y nada más conocerse la sanción de Cristiano Ronaldo por lesionar a un rival, Xavi, sin vacilación, manifestó ser 'justísima' la decisión del Comité. Es seguro que recordaría los argumentos que el Real Madrid había utilizado en su defensa (un vídeo de Messi inténtandose zafar de las acometidas de un rival durante un partido pasado). Y es aquí donde Xavi, galón en mano, brazelete en ristre, ha debido convencer a quien aún no lo estaba sobre su hipotética falta de carisma. Leo (Messi) es el número uno porque él siempre ha querido jugar por y para el equipo. Es humilde, trabajador y piensa siempre por el grupo y esa es la diferencia con otros futbolistas, señaló el centrocampista. Pocas son las veces en que alguien expresa algo con tal contundencia y veracidad. Porque es palpable los principios que mueven a día de hoy a Leo Messi en los terrenos de juegos y por los que se viene moviendo Cristiano Ronaldo en el mundo del fútbol desde siempre. Xavi ha representado el sentimiento de un vestuario y el parecer de un jugador exquisito puesto todo ello en consonancia con su particular forma de adorar el balón. No era la primera vez que Xavi se atrevía a recriminar al portugués (otra vez, fue frente a frente).Aún asistimos a atolondradas declaraciones de miembros del fútbol que hablan sin saber qué decir y cuando lo saben, sin saber cómo. Además de inscribir, junto a Carles Naval, delegado del Club, un momento excepcional para el deporte después de perder una Liga contra el Real Madrid, Frank Rijkaard y Eusebio Sacristán (actuales técnicos del Galatasaray y Celta), han sido y son en sus modales, consonantes con el fútbol que practicaban y con el que trataron de enseñar, y ambos deben haber percibido cómo Xavi, a sus treinta años, o aprendió ahora o atesoró siempre la personalidad necesaria y supuesta de un capitán.