
Estamos hechos de silencio. Somos las palabras que no abandonan nuestra boca. Somos aquellos pensamientos que encontramos boca arriba cuando nos preguntamos. Probablemente seamos los hechos que percibe nuestra mente después de haberse producido. Somos escaparates con lunas de agua y luces desiguales. Seremos roca y terciopelo desnudos. Blanco y Negro. Viejos conocidos para quienes respiren a nuestro lado simulando sobrevivir. Y en definitiva, seremos el silencio que recorra los puertos en las mañanas de frío, el olor de nuestra ropa, la tinta de las palabras legadas, el gesto dormido del rostro y una huella invisible de arena en nuestros pies fríos.