02 febrero 2013

BÁRCENAS Y LOS INTERESES DE EL PAÍS


GRUPO PRISA ha apostado a una sola carta con el desafiante Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular y actualmente investigado por enriquecimiento supuestamente ilícito y fraude fiscal. Cuando el diario EL PAÍS publicó los anotaciones de Bárcenas en donde se detallaban los pagos realizados a altos cargos del PP con dinero fuera de la ley, pareció eludirse algunos extremos. No puede olvidarse que el onubense es un personaje con una imagen social muy deteriorada al que, aun con el beneficio de la inocencia, ningún ciudadano cabal le concedería poco más crédito que a un enemigo. Bárcenas también ha jugado fuerte y su respuesta a los antiguos compañeros de partido ha sido poco menos que premeditadamente traidora pues era consciente del perjuicio que ello causaría.


Un principio básico del periodismo que El País sobradamente conoce, aconseja contrastar la información. Tal vez, el diario ya lo haya hecho, pero dicha acción, ¿sería válida o suficiente para un tribunal de justicia? Los lectores -y una buena parte del pueblo- creen en la autenticidad de lo  publicado por el barro que enfanga a la actual clase política española. El pueblo parece, por tanto, convencido del discurso del diario. Cabe preguntarse si El País habrá tenido en cuenta que, ante las querellas judiciales que se le avecinan, para un tribunal, con razones y no emociones, ante unas pruebas de esta naturaleza, podría prevalecer la palabra de un actor contra la de otro actor/a.

Resulta complicado demostrar que Mariano Rajoy o Dolores de Cospedal o Javier Arenas cobraran cantidades en 'b' sin firma alguna que así lo ratifique. Por otra parte y dicho sea a cuento, es muy probable que las informaciones vertidas por El País sean mayoritariamente ciertas, pero también algunas inexactas pues, no olvidemos, que Bárcenas es un hombre que trata de defenderse y su gesto delata capacidad de reacción y traición, como así ha sido. Es posible que El País haya sido un objeto de trueque en el trámite de una venganza -la de Bárcenas especialmente a Cospedal- y de esta forma, haber incumplido otro principio fundamental del periodismo: nunca actuar como vehículo ni correa de transmisión de nadie.

PRISA habrá sopesado la realidad informativa y el prestigio profesional que supone para su grupo ser ellos, precisamente ellos, y no El Mundo como en otras muchas ocasiones, quienes apadrinaren una noticia que ciertamente ha suscitado el interes informativo mundial. El presidente español, Mariano Rajoy, deberá poner en práctica, si cabe más, su mirada huidiza, desconfiada y su gesto constricto pues a pesar de sus permanentes confesiones de limpieza, honradez y tranquilidad en el pulso, ahora gran parte de sus electores puede que no le crean aunque un juzgado diga lo contrario.

España es una patraña y su clase política, un nido de usureros que buscan 'estar' más que 'ser'. Caer en la simplificación irresponsable de la generalización es el riesgo al que conduce intuir que ningún gestor se atrevería a lanzar un piedra en señal de nobleza. Y lo que parece esperanzadoramente suspenderse sobre estas aguas movedizas en las que flota España es, de forma paradójica, un sistema judicial que parece mostrarse independiente ante intereses partidistas, al que no parece temblarle la voz para decir quién es quién y dónde estaba el dinero que Bárcenas escondía. A todo esto, ¿no era Suiza un lugar donde el secreto bancario era la garantía de muchos defraudadores?

A El País tal vez le convenga empresarialmente fiar parte de su crédito profesional. Publicó la información del contenido de los sobres, pero de forma implícita, lo publicó con sus propias cartas, que no eran sobres, sino intereses propios.

PRESENTE

En las calles, observo a personas que caminan con determinación y conversan con ánimo renovado. Apariencia, al menos. En las esquinas, apare...